En temporada Piscis estuve aprendiendo a no hundirme, o bueno, a nadar en medio de las olas. Y como un barquito que naufraga pero enfrenta la marea, aproveché la energía del reciente Eclipse de Luna llena en el eje de Virgo-Piscis -que sucedió el 3 de marzo- y me recordé que a veces está bien sensibilizarse de lo que no está bien en nosotros mismos e incluso que la energía es igualmente inmensa y poderosa cuando le permitimos que nos rompa, que nos muestre las esquinas donde acumulamos cicatrices.
He estado flotando en medio de la música por al menos dos horas mientras escucho en loop Agua y Fuego de una artista mexicana llamada La Quinna; escribiendo bajo un cielo poderosamente acuático, con el Sol, Mercurio retro, Venus, Marte y Nodo Norte en Piscis, perfecto para profundizar y no precisamente para quedarnos en la orilla -y a menos que tengas miedo a lo que encuentres más allá- el cielo nos pide mirar por debajo y bien dentro. Ojalá con suavidad y ternura.
Con un Júpiter en Cáncer, aún retrogradando, para que rectifiquemos los pasos de lo que realmente nos hace abundantes y sabios: nuestro origen, el ADN de lo que ya no podemos seguir negociando con nosotros mismos.
Y con el reciente ingreso de Saturno y Neptuno en Aries, para que entendamos que está bien parar esas conductas que no nos engrandecen el alma.
Entonces, me pareció correcto retomar una parte de mi corazón geminiano que hace rato no visito: la poesía, como una forma de honrar el arquetipo de la sensibilidad, la creatividad y el arte. Pero tengo que admitirlo para también volver a mí, porque a veces no me recuerdo.
Que ojalá cuando leas esto, encuentres un poquito de refugio en medio de un mundo que a diario colapsa y nos explota en la cara, literal y figuradamente, pero que también la astrología de estos días nos ayude a entender mejor esas partes de la vida que a veces requieren un poquito de metáfora y otro poquito de agua revuelta con fuego, como dice la canción que hoy me acompaña.
4 de marzo del 2026 a las 10:33 p.m. Bogotá, Colombia
Fase Lunar: Cuarto Menguante en Libra
La marea me supera
Quemarse hace falta para apreciar las tormentas,
para entender que el espíritu no nació para ser perfecto
porque en la adversidad de simplemente ser no queda más que aceptarse sin rodeos
Es necesario quebrarse y bajar la cabeza
pedir perdón no es debilidad, es grandeza
Y sí, aprender a bailar bajo la lluvia de nuestras notas desafinadas,
nos dará la posibilidad de revisar el reflejo, de mirarnos bien
Imagínalo, tú, en la noche más oscura,
contando tus lunares, los errores, las estrellas,
listo para abrazar lo que duele mientras el agua te sobrepasa
¿Lo sientes? El fuego entre las pupilas,
como una foto de todo lo que nos arde por dentro
Aceptando que a veces somos la bala
y otras nos toca hacer el duelo
Haciéndonos cargo, brillando sobre nuestra propia oscuridad.
iluminándonos en las tormentas, como un rayo azulito
Aprendiendo a devolvernos para recordar de qué estamos hechos,
y ojalá entender que no somos más los mismos, pero eso sí, más complejos.